Posted by on Jul 24, 2017 in Novedades | 0 comments

Entendamos el Wu wei, uno de los conceptos filosóficos orientales que mayor trascendencia tiene. El que mayor profundidad aporta a nuestras vidas, y a menudo asociado con la doctrina taoísta. Conozcamos más sobre este pensamiento.

Este término describe un concepto muy importante en la filosofía oriental: actuar sin forzar las cosas de manera que se desvirtúen o pierdan su armonía, sin oponer resistencias a las fuerzas naturales. Puede traducirse literalmente de varias maneras, por ejemplo “sin esfuerzo”, “no-hacer”, “crecimiento” (una curiosa variante)…

Recurramos a un par de textos expositivos al respecto:

En los textos taoístas originales, wu wei se asocia a menudo con agua y su naturaleza pasiva. Aunque el agua es blanda y aparentemente débil, tiene la capacidad de erosionar lentamente la roca sólida. El agua no tiene voluntad (i.e. voluntad de ajustarse a una forma), oponiéndose a madera, piedra o cualquier material sólido que pueda ser roto en pedazos.

Puede no obstante llenar cualquier contenedor, tomar cualquier forma, fluir hasta cualquier sitio incluso escurrirse por los más pequeños agujeros. Cuando se divide en miles de pequeñas gotas, el agua aún tiene la capacidad de unirse de nuevo y, en ocasiones, formar parte del inmenso océano. Además, debido a que siempre fluye pendiente abajo, el agua permanece en el “valle oscuro” -donde la vida biológica es regenerada- una analogía de los órganos reproductores.

Algunos capítulos del escrito más importante del taoísmo (el Tao Te Ching, atribuido a Lao-Tse) hace alusión a la “acción decreciente” o “voluntad menguante”, como los aspectos clave en el éxito del sabio. La filosofía taoísta reconoce que el universo ya funciona armoniosamente de acuerdo con sus propios principios; cuando el ser humano enfrenta su voluntad contra el mundo, altera la armonía que ya existe. Esto no significa que las personas deban renunciar a su voluntad. Más bien, se trata del cómo actúa en relación a los procesos naturales críticos existentes.

Wu Wei también ha sido traducido como “quietud creativa” o el arte de “dejar estar”. Esto no supone una anulación de la mente, más bien es una actividad encaminada a percibir el Tao dentro de todas las cosas, creando la disposición adecuada para encontrar uno mismo su camino.

A medida que uno disminuye su “hacer” -aquí entendemos “hacer” como las acciones intencionales encaminadas a beneficiarnos o dirigidas a cambiar/apartar el mundo de su estado y evolución natural- uno disminuye todas las acciones cometidas contra el Tao, la armonía natural ya existente. Desde que uno empieza a cultivar el Tao, alcanza más armonía con el Tao y, de acuerdo con otro gran filósofo Taoista antiguo, Zhuangzi, logra un estado de Ming o “clarividencia” (similar al estado de satori en la práctica zen, el éxtasis en la mística cristiana, el nirvana budista, y cualquier otro tipo de iluminación descrita en tantas religiones y prácticas espirituales). Es, por tanto, la práctica del pensamiento Wu Wei un modo de actuar que no deja trazas en la naturaleza, invisible, armonioso y que no se delata a sí mismo. Una especial forma de fluir sin influir, de vivir sin interrumpir y de favorecer sin impedir.

Para el pensamiento occidental, un tanto ajeno a las sutilezas de la filosofía oriental de la armonía, podemos resumir el pensamiento Wu Wei como el dejar estar o dejar fluir. La aceptación del mundo por medio de la aceptación de sus reglas, las cuales no deben tratar de ser cambiadas para alcanzar mayor bienestar ya que con esas acciones sólo conseguimos desequilibrar el Tao, obteniendo por fin todo lo contrario de lo que pretendíamos: incomprensión y sufrimiento.