Posted by on Jun 1, 2017 in Novedades | 0 comments

“Cae siete veces, levántate ocho.” Así lo dice un proverbio chino que como la mayoría de esos refranes, es inmensamente sabio.

La resiliencia es la capacidad que tiene una persona o un grupo de personas de recuperarse rápidamente frente a la adversidad, para seguir proyectando el futuro.

En algunas de esas ocasiones, las circunstancias difíciles o los traumas permiten desarrollar recursos que se encontraban latentes y que el individuo desconocía hasta el momento. Es decir entonces que podríamos argumentar que, la resiliencia favorece los momentos de tipo “Eureka!”, o de “iluminación”, aún en los momentos más difíciles.

La psicología positiva considera a los problemas como desafíos, que son enfrentados y superados por las personas gracias a la resiliencia. Existen distintas circunstancias que favorecerán o no el desarrollo de la resiliencia en cada hombre, como la educación, las relaciones familiares y el contexto social.

 Los especialistas afirman que la resiliencia está vinculada a la autoestima, por lo que es importante trabajar con los niños desde pequeños para que puedan desarrollar sanamente esta capacidad.

Lamentablemente en la escuela y la educación tradicional, gestada en base a la escuela Prusiana de Ejército, vale indicarlo, la resiliencia no existe en la currícula de estudio de la escuela primaria o secundaria, excepto en el desafío personal de algún ocasional educador con alma de mentor.

Se sabe que un niño con buena autoestima se transformará en un adulto con buena capacidad de resiliencia, por lo que estará preparado para superar los obstáculos que encuentre a lo largo de su vida.

Es importante que a los niños se les guíe durante su primera etapa de vida de forma eficiente, a fin de que desarrollen una forma constructiva de enfrentarse a la vida; que se los motive positivamente para que puedan enfrentarse a las diversas situaciones que pudieran anteponerse en su camino y consigan sobrellevarlas sin sufrir un daño profundo.

Mira siempre el lado más brillante de la vida, y si no existe, entonces frótalo, hasta que de veras brille.