Publicado por en Dic 21, 2017 en Novedades | 0 comentarios

Existen en el mundo sólo dos tipos de personalidades: los creativos y los metódicos. Las personas métodicas están más acostumbrados a los sistemas y usualmente son mejores con la organización, cuentas y números.

Por otro lado, las personas creativas son en extremo diferentes, ya que ven el mundo desde una perspectiva totalmente diferente. Se guían por lo que sus sentimientos les dictan, y usualmente son catalogados como “obsesivos” de las formas, colores, texturas y sonidos.

Prácticamente las personas creativas son extremadamente vulnerables a la estipulación de sus sentidos. Si a tu hija adolescente (entre 15 y 21 años) la identificas con estas características, seguramente eres madre de una chica con grandes talentos artísticos, toca la guitarra, canta, escribe, dibuja…o algo similar.

Hay un “momentum” en la vida de las féminas, que va desde los 14 a los 19 años, aproximadamente en el cual la creatividad a nivel neurobiología llega a su punto exponencial más alto. Ésto es sólo dable en las mujeres, y en ese lapso, luego, lamentablemente, la misma neurobiología nos explica que la mujer “nivela” con el hombre, es decir, nivela pero para mal, porque es para abajo. Es decir, al igualarse al hombre, se vuelven considerablemente más estúpidas y es una gran pena porque jamás vuelven a los valores IQ anteriores. La ventana que se abre en cierta edad adolescente, luego se cierra. Y para siempre.

El poder femenino se encuentra a la alza y se puede notar desde hace algunos años en diferentes industrias, como en la política, la moda, la economía y la televisión.

La mujer creativa se rodea de mentes creativas, incluso más que ella, para enriquecer y contribuir a su crecimiento. Es una persona libre, una líder freelance, no le gusta atarse a nadie, es fresca y moderna, hace lo que más le gusta. Al estar “fuera de lo convencional”, también sufren por no encontrar sus espacios.

Tu deber de mamá o papá ante una de estas “niñas-mujeres”, es acompañarlas hasta donde puedas, ya que son “especialidades” dignas para tener un mentor que las dirija, las apacigue en su búsqueda de identidad, vocación e integridad de su personalidad, con su talento. 

Algunos ejemplos, en este caso músicas que empezaron muy chiquitas: