Posted by on Jun 20, 2018 in Novedades | 0 comments

Las mentes extraordinarias en seres ordinarios,  no necesitan buscar validación por opiniones de los demás, o a través de la concreción de metas. En su lugar, esas mentes están verdaderamente en paz con ellas mismas y el mundo que las rodea. Estas mentes brillantes, hagan lo que hagan, viven sin miedos, inmunes a las críticas o a las alabanzas, y con un único combustible: su propia felicidad interna por el camino diario hacia esas metas, y fundamentalmente el amor por uno mismo.

En estados superiores de conciencia, estas personas aprenden a extender ese amor propio hacia los demás en actos, ejemplos y enseñanzas diarias aunque muy pocos sepan aprovecharlo en su entorno, ya que pocas veces coinciden sus estados de conciencia evolutivos.

Las personas que se quieren a sí mismas y gozan de autoestima saben cómo valorar a las personas mucho más fácilmente que las que no saben valorarse a sí mismas. Por eso no debe extrañar que alguien que quiere mejorar como persona también intente ayudar a los demás. Por eso sigo una filosofía de vida que es así: Tú creces, yo crezco y los demás también. Tiene mucho de cierto. Y es un feedback permanente, que retroalimenta.

Cuando vemos a una persona que está mejorando gracias a nuestra ayuda nos sentimos realmente bien. Sentimos que servimos para algo en este planeta, que podemos dar una buena ayuda a las personas que necesitan una fuente de apoyo. Quizás no puedas apoyar económicamente, pero moralmente puedes dar mucho y cuando logras sacar una sonrisa en las caras de las personas, ya sean tus hijos, amigos, familiares o vecinos te sientes tan bien que parece que hay una atmósfera más tibia.

Para saber como valorar a las demás personas es sencillo, sólo hay que desear el bien a los demás cuando realmente ya te aprecias a vos mismo. Porque es algo incoherente, incluso hipócrita, felicitar y alegrarse por los demás cuando tu vida no está yendo bien, cuando no tienes autoestima, cuando no te sacrificas ni por tí mismo ni por nadie, cuando te sientes mal en las relaciones o cuando no tienes un sentido de vida o motivo por el cual luchar cada día. Valorar a las demás personas viene desde dentro de cada uno…con tu propia felicidad.