Posted by on Dic 19, 2014 in Novedades | 0 comments

social-entrepreneurship-750x420En lo habitual vemos a cada vuelta de esquina que el llamado Capitalismo Salvaje ha alcanzado sus propios límites. Se escucha por todos lados que la brecha entre ricos y pobres se agudiza cada vez más, y que la riqueza global está concentrada en menos del 1 % de la población mundial. El capitalismo distribuido democráticamente permitiría devolver entonces el poder a los creadores de valor, es decir a los emprendedores y aplicarlo a la mitad de la pirámide social en una escala global.

En otras palabras, necesitamos un gran número de emprendedores, (y no digo empresarios), que estén dispuestos y sean capaces de construir productos y ofrecer servicios que atiendan la demanda de determinados segmentos específicos de clientes que no sean sólo los que están en el tope de la pirámide. Tenemos que enseñarles a estos nuevos emprendedores, a construir negocios que puedan convertirse en sostenibles y rentables, y crear también nuevos puestos de trabajo. Tenemos que enseñar también a crecer mediante la aplicación de los mismos tipos de metodología y disciplina que, tradicionalmente, los fondos de riesgo utilizan. La única manera de aumentar la riqueza de la clase media es enseñar a más gente a convertirse en emprendedores exitosos.

¿Cómo se activa la creación de riqueza de la clase media? Mediante el llamado MicroFinanciamiento que todos los bancos deberían poner en práctica en lugar de sólo asistir a los que más tienen. Los fondos de riesgo deberían también, modelar su accionar a no sólo el mecanismo de “exit” (salida del negocio) sino a convertirse en socios en las ganancias del emprendimiento que en su inicio, sustenten, de esta forma, el modelo emprendedor estaría a salvo del simple destructor modelo especulador. Financiar. sin esperar que esas nuevas empresas puedan crecer en un 300% al año ni a ser una de las pocas que valen miles de millones de dólares para atraer nuevo capital.

Para crear fortuna en el medio de la pirámide,(la famosa clase media, casi en extinción en algunas regiones), tenemos que volver a lo básico: los emprendedores crean valor, y los consumidores pagan para acceder a ese valor.

Si somos capaces de democratizar la educación y la incubación de los emprendedores en una escala global, no sólo bajaría notablemente la “mortalidad infantil” de la mayoría de los emprendimientos, sino que además se crearía un sistema mucho más estable económicamente ya que esta mitad de la pirámide (un gran número de pequeñas y medianas empresas) estarían fuera del alcance de los especuladores. Si producen algo de valor que sus clientes quieren, los emprendedores entonces pueden construir negocios estables.