Posted by on Abr 2, 2018 in Novedades | 0 comments

Con esta imagen en el perfil de Facebook y la carta de abajo, me fui de esa red social. Fue a fines de Febrero 2018.

“…

Me voy del Facebook. No lo cerraré, pero me voy y cierro la puerta detrás de mí. Y es una decisión tomada, hasta hoy, fue postergada.

Hola gente de Facebook, deseo que estén ante todo, más que bien. No puedo negar que Facebook ha sido una parte importante en mi vida, pues a través de él pude conocer alguna gente muy valiosa (definitivamente es así, y lo celebro).

He logrado conocer gente muy talentosa, que ha contribuído a mi crecimiento personal. También he conocido gente mezquina y malintencionada, pero no son gente mala, simplemente no han evolucionado lo suficiente y les deseo que puedan hacerlo (al menos que lo intenten, por curiosidad).

¿Que más puedo decirles?. He pasado horas y horas riéndome con muchos de ustedes al ver sus videos, fotos, y cosas compartidas contando anécdotas y definitivamente he sido muy feliz con muchos de ustedes.

Hoy día, tengo muchas metas y ambiciones en la vida que deseo realizar, y Facebook me está quitando mucho tiempo, el cual me es escaso. Necesito concentrarme y enfocarme en dichas metas, más aún de lo que lo hago diariamente. Pero bueno, no voy a hablar solamente de eso con ustedes. Nunca me gustó hablar mucho de mí. Las personas deben hablar por sus acciones y no por sus palabras. “Dos oídos y sólo una boca” dicen los chinos, que en casi todo, la tienen re-clara. Una frase que quien la entienda, puede empezar a domesticar su Ego, la “máquina de impedir” de todo ser humano.

Aprendí con Facebook a valorar más la amistad y a estar más al tanto de mis contactos, aunque pocas veces ha pasado lo mismo conmigo y con lo que tengo para “dar”. Pîenso que esta herramienta es excelente para muchos de ustedes. Pero nada de lo que hagan en este entorno tiene que ver con la verdadera “amistad” porque insisto: nada como el trato personal, para los asuntos de amistad real.

Muchas veces me levanto aturdido de la cama porque me acuesto muy tarde, trabajando en mis emprendimientos, o escribiendo dos libros que alguna vez publicaré en formato digital, para no contribuir a seguir talando árboles para papel.

Siento que vienen cosas muy importantes en mi vida y no puedo negar que son producto de las bendiciones de mi Dios, que nada tiene que ver con religión alguna, ya que las he estudiado durante décadas a todas, desde las más antiguas, a las más actuales. Las cosas van tomando otro giro para mí, y eso me reconforta enormemente. He logrado espiritualidad…sin religión. Y aunque he fallado hasta ahora, he intentado pregonarlo por demás hacia los demás, pero dicen en Oriente, que “el maestro aparecerá sólo cuando el alumno esté preparado”. Yo lo estoy, y ello me insume cada vez más tiempo.

Quiero decirles a cada uno de ustedes que los estimo y en mi corazón siempre van a permanecer, como parte de mi “tao”. Venimos a este mundo desnudos y rodeados de inocencia pero al mismo tiempo nos vamos sin nada. El retener a más de 400 amigos por Facebook para continuar comunicados “a medias” me parece como mínimo triste para mi crecimiento. Y como no nos llevamos nada de este mundo, lo que quiero llevarme son los recuerdos de los rostros y de los momentos que haya conversado amenamente en una mesa mientras comíamos o mientras compartíamos un rato alegre en la vida, cantando, hablando de cómo mejorar este mundo y cómo evolucionar como seres humanos en la actualidad con quienes pueda dialogar estos temas, los únicos “trascendentales”.

Dicen que todo en la vida se moderniza, y soy de los que nunca creyó que “todo tiempo pasado fue mejor” y en mi vida personal, dentro y fuera de mi profesión de comunicador, me he reinventado más de una vez, con y sin éxito. Pero no puedo concebir que ahora el mundo nos ate en forma tirana, a un muro virtual para conversar con nuestros amigos y seres queridos. Si, el mundo actual cambia todo lo que la energía que todo lo crea hizo tan bello, piensen por un momento que no podremos nunca comparar la caricia de un ser amado sintiéndola en nuestra piel… a estarle digitando en un chat box un “Te quiero o Te amo”, o un “Dime cómo andas…”.

En el contacto directo miramos a la persona, escuchamos su voz, inhalamos su fragancia y esas cosas Facebook no las tiene. Ni siquiera la realidad virtual actual que es casi perfecta, podrá siquiera emular esas vivencias, porque son “humanas”.

Les pido “desde lo más profundo de mi corazón”, que al menos en ésto, volvamos a los tiempos de antaño (que no son tan antiguos, Internet se popularizó hace sólo 15 años), donde llamábamos por teléfono a la gente para ponernos de acuerdo para salir así sea a caminar por un parque, a visitar un museo, a ver un recital. O bien mandábamos un e-mail a los amigos/as para organizar una reunión o una actividad, ya sea de negocios o de placer. “Lo único constante es el cambio” le decía hoy a alguien por mensaje privado…y adoro la tecnología, pero todo tiene un límite, al menos para mí. “Nada es blanco o negro”…yo adoro los grises, son más opciones que sólo dos. Apuesto a ellos.

Quise darme a conocer a través de Facebook y otras redes sociales (con las cuales trabajo diariamente) y lo logré, pero poco a poco fue adueñándose de mi tiempo y de mi mente. Creo que esta va a ser una decisión dificil de mi vida, pero hoy la considero por demás de necesaria… y la más saludable para continuar creciendo en el camino que decidí recorrer ya hace un tiempo.

Ya ustedes me conocen (algunos) y saben cómo soy yo. Si a lo largo de estos años que hemos entablado relaciones de amistad por Facebook han valorado mi persona por alguno u otro motivo, abajo les paso la información mía para no perder contacto alguno, pero ya no será por aquí.

No quiero que me recuerden por fotos del Facebook. Quiero que quienes me consideren realmente en sus vidas, me recuerden por cómo me escuchaba, por como me ví, por como olía, por cómo reía a carcajadas o lloraba de pena, pero yo no ocupo ya más mi tiempo para nada de lo que no me permita sentirme vivo y feliz.

Soy feliz así como soy, con el equipaje muy ligero y con las mínimas posesiones materiales, sin llegar al ascetismo, y las personas que vayan a estar realmente a mi lado tendrán un gran tesoro en mi corazón porque jamás he defraudado (al menos concientemente) a nadie en mi vida. Mis padres fueron profesionales de “elite”, pero se los recuerda como buenas personas, generosas en la amistad. Quiero lo mismo para mí.

A todos y todas, que Dios o en lo que crean, los colme de enormes beneficios en el amor, la salud, el trabajo, la prosperidad (que no es sólo la material), la paz interior y primordialmente EL AMOR A UNO MISMO. Porque si no te amas, es imposible amar a nadie, ni siquiera a una mascota o a una planta, aunque la alimentes y le des un techo, o la riegues y la pongas al sol en tu balcón o jardín. Eso es sólo ocuparse, no es AMAR.

A partir de hoy los libero de mi Facebook, ya no son mis esclavos ni yo seré esclavo de ninguno de ustedes. Espero algún día poder compartir más que un “muro virtual” con algunos. Porque está muy bien llamado: Facebook es un “muro”…un muro que contiene en ciertos momentos, pero nos separa de la esencia y de los propósitos que cada uno tiene en su vida. Y si no, vean la maravillosa película “The wall” de los geniales Pink Floyd (hoy tan vigente, como el libro “Un mundo feliz” de Huxley), siendo The Wall una de mis tres películas de cabecera. Las otras son “El regalo”, y “El cambio” ésta última de Wayne Dyer y todas están en veinte idiomas en YouTube. Los que de veras me conocen saben que colecciono música y cine desde mis 12 años.

Gracias amigos y amigas por todo. Con algo de melancolía como en toda despedida, pero absoluta decisión voy a dejar de usar Facebook a partir de hoy y ahora voy a vivir la vida intensamente, para que cuando me vaya de este mundo, me lleve de recuerdos todos los momentos alegres y tristes que viví. Seriamente, no quiero recordar ni un muro, ni un monitor para lograr eso.

Mi e-mail es: pablo@gentecreativa.com.ar, mi blog (al que sigue mucha gente) estará siempre en pam.gentecreativa.com.ar, mi twitter nunca lo usé demasiado (destila mucho odio y frustración y está superpoblado de “haters”) y mi Instagram (única red que seguiré utilizando, eventualmente) es instagram.com/pablo.alabarce Por último, los más allegados, tienen mi móvil y whatsapp, por lo cual no tengo porqué publicarlo aquí.

Pasen una excelente semana y nos estaremos alguna vez (o nunca)…hablando. Eso lo digitará sabiamente el Universo, y no Facebook.

Un fuerte abrazo. Namasté….”