Posted by on Ene 11, 2018 in Novedades | 0 comments

Un diseño, por cierto, bastante cthulhiano (leer Lovecraft, Los Mitos de Cthultu), una fascinante oda a la comunicación como llave del entendimiento global.

En la película el tiempo es el centro, la misión y la clave y en esa frecuencia donde La llegada rompe cualquier pronóstico.

Lo que en principio bebía del tarro de la metafísica, la física cuántica o las teorías del lenguaje y sus recovecos más oscuros, se desliza por la pendiente del humanismo más radical y se planta en un axioma aterrador: ¿serías capaz de hacer lo mismo si supieras lo que va pasar de antemano?

La llegada es un ejemplo de lo que debería ser (en ocasiones) el cine: un bisturí sin miedo a erosionar al espectador; un dedo en la sien que te obliga a seguir pensando cuando las luces ya se han encendido; un recordatorio de lo alambicada que es la humanidad hasta en sus procesos más simples. Un cine que recorre más kilómetros y deja más huella que una tonelada de kritptonita en el maldito Superman.

Su trama, permite olvidar la percepción lineal del tiempo (una construcción humana) y, a la práctica, poder recordar acontecimientos de nuestro futuro que aún no han ocurrido. Lo que hoy nos explica nada menos que la física más moderna.

Mientras dure…les dejo el enlace de descarga aquí. Pochoclo, una buena compañía…y ¡a disfrutarla!.