Posted by on Abr 23, 2020 in Novedades | 0 comentarios

Imagen de archivo del director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, durante una conferencia de prensa sobre el coronavirus, en Ginebra, Suiza, Febrero 11, 2020. REUTERS/Denis Balibouse/Resulta difícil de comprender que no hayan destituido al director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Dr. Tedros Ghebreyesus. ¿Acaso nada valen la muerte de cientos de miles de personas y enfermos en todo el mundo?

También es incomprensible que en la Argentina los legisladores y jueces no estén ansiosos por retomar sus cargos y cumplir el rol de custodios de las garantías constitucionales, para que el mundo deje de gobernarse con el funcionamiento de un solo poder, el Ejecutivo.

Los responsables de todas estas desgracias y tantas otras son los creadores del virus (cuya autoría deberá establecerse de inmediato) y la OMS, que deberá rendir cuenta de sus actos a toda la humanidad.

La OMS se especializa en gestionar políticas de prevención, promoción e intervención en la salud. Tiene la obligación de garantizarnos un Estado pleno de “bienestar físico, espiritual y social”. Parece insólito que no haya cumplido estos objetivos, sino que presumiblemente haya colaborado en destruir su objeto de protección, que es la humanidad.

De las propias disposiciones que tomó el director de la OMS surge que él y sus colaboradores son responsables de la diseminación del virus, de la enfermedad que causa y de las muertes. Como también, de las crisis económicas y de la instauración de este gobierno comunista global, o democracia dictatorial.

Cómo es posible que el Dr. Thedros, quien tiene un doctorado en salud comunitaria, una maestría científica en inmunología de las enfermedades infecciosas, quien goza de reconocimiento internacional como especialista en salud, investigador y diplomático con experiencia de primera mano en investigaciones, actividades y liderazgo en respuestas de emergencia a epidemias y tantas otras credenciales más, no haya podido advertir que el COVID se iba a transformar rápidamente en una pandemia.

Hay información de que a mediados de noviembre el COVID-19 ya se había desatado en Wuhan y que desde diciembre la OMS ya estaba en conocimiento de su avance.

A mediados de enero, el Dr. Thedros junto a su comitiva visitaron varias ciudades de China para apoyarlos en la lucha contra el contagio del virus. Para apreciar in situ, los estragos que estaba ocasionando. Imagino que se habrán tomado la molestia de visitar los hospitales colapsados de pacientes terminales y presenciado la cantidad de cuerpos que esperaban para ser cremados.

El 31 de diciembre, oficialmente la OMS le informaba a la humanidad que el virus no se contagiaba de persona a persona.

A mediados de enero, el Dr. Thedros y su comitiva visitaron varias ciudades chinas para apoyarlos en la lucha contra el virus. Imagino que visitaron los hospitales colapsados de pacientes terminales y presenciaron la cantidad de cuerpos que esperaban para ser cremados.

Desde el 7 de febrero, la OMS instaba a todos los países para que no cerraran sus fronteras, exigía que no se restringieran los viajes de ciudadanos chinos, ya que era estigmatizante y perjudicaría el comercio y el turismo internacional. Como sabemos, los países hicieron caso a esta recomendación.

Sin embargo, recién el 11 de marzo, el Dr. Thedros declaró que estábamos frente a una pandemia, cuando el virus ya se había esparcido por todo el mundo.

Luego, el 6 de abril, la OMS comunicó que no debía ser obligatorio el uso de barbijos porque no cambiaba en nada la posibilidad de contagio a pesar de que los lugares que controlaron mejor la situación son donde los implementaron.

Hoy el uso de barbijo no sólo es obligatorio, sino que su falta de uso constituye una acción ilegal sujeta a severas sanciones. Esto que sucede en Argentina es réplica de lo que ocurre en otros países también.

Todo lo expresado deja en evidencia que la OMS podría ser la responsable del incumplimiento de las obligaciones que impone el rol encomendado, de manera dolosa o imprudente. Esto es lo que deberá determinarse.

Sus responsabilidades no excluyen la que pudiera endilgarse a China y/o a otros países que hayan diseñado o participado en la diseminación del virus.

Por lo tanto, toda la humanidad como víctima está en condiciones de solicitar que debe someterse a la OMS y a sus directivos a juzgamiento internacional donde se investigue la responsabilidad que poseen en la sucesión de estos hechos ilícitos.

Gracias al desarrollo de la denominada teoría de la imputación objetiva, creada para evitar que actos terribles quedaran impunes, podría ser la base para juzgar a la actividad del Dr. Thedros y de todo aquel que haya tenido participación en la diseminación del virus, puesto que por su acción (dar información falsa a la humanidad, instar que las fronteras no se cierren para lograr el contagio) han creado un riesgo no permitido, y lo incrementaron (permitiendo la propagación del virus fuera de China) , cuyo resultado fue la lesión de bienes jurídicos de toda la humanidad (la vida, salud, integridad, patrimonio, plan de vida y libertades).

En virtud de los especiales conocimientos que posee el Director de la OMS mayor exigencia recae sobre él y más cerca estamos de poder afirmar su responsabilidad, porque las muertes derivan de su propia conducta. Ha desviado las expectativas que los ciudadanos del mundo depositaron en su rol como Director de la OMS, por ello debe ser investigado.

Es justo que los países exijan a la ONU que se ponga a estos señores en el banquillo de los acusados frente a la Corte Penal Internacional y que sean condenados una vez determinada su responsabilidad.

 

Déborah Huczek:  La autora es abogada especialista en Derecho Penal, Máster Internacional de Derecho con especialización en Técnicas de Litigación Oral (EEUU)