Posted by on Sep 16, 2021 in Novedades | 0 comments

Hoy hablo para las mujeres…Quienes me conocen por mi trabajo como mentor holístico, saben que yo sólo mentoreo mujeres, en edades tempranas, ya que es cuando se concentra el mayor coeficiente intelectual de la mujer, una ventana que empieza a los 15 años y no dura más que hasta los 20 o 21 años, lamentablemente no mucho más. En ese período de la vida de la mujer se descubren todos absolutamente todos los talentos artísticos, ya sea la música, la escritura, la fotografía, la pintura, la danza, como también otras especialidades y talentos para el modelaje profesional (al cual estuve ligado decenas de años), o simplemente es el momento que se puede formar a la mujer como emprendedora de sus propios negocios, para que esa niña-mujer se convierta en una súper mujer independiente, con la frente bien alta, y con las armas necesarias para un mundo lamentablemente regido por las leyes masculinas.

Por eso , hoy hablo para las mujeres pero no para las felices, que lloran en silencio…
Para aquellas que se muerden los labios y los días, para llenarse de coraje y continuar…
Para las que sonríen muy pocas veces sin decir que tienen miedo, que llevan el corazón destrozado, que simplemente el mundo se les ha venido abajo una vez más en lo personal, lo laboral o profesional.

Hablo para aquellas mujeres valientes que lloran a escondidas, mordiendo la almohada cada noche porque no hay palabras que sean escuchadas, porque no hay llanto que sea comprendido…
Por las que batallan con las exigencias de estos días, con falsas banderas de las falsas feministas y no las verdaderas, ya que todo límite o fanatismo, condena cualquier defensa, aun sea la más sublime.

Hablo para aquellas mujeres que luchan por ser buenas madres, buenas esposas, buenas trabajadoras, independientes y desean verse bellas frente al espejo, todo al mismo tiempo porque hay obligaciones y hay también derechos, inalienables.

Por las que han dejado todo por ir detrás de un amor que al final terminó en la nada.

Por las que renuncian a sus sueños por entregarse a los sueños de sus hijos o de sus parejas, como hiciera mi madre conmigo para convertirme en la persona que hoy soy.

Por las que desean no ser vistas como objetos sexuales, como inútiles, y quieren demostrar sus capacidades, pero el mundo les cierra las puertas.
Por las que caminan erguidas en la calle, saludando con tranquilidad, cuando por dentro quisieran gritar que el mundo les duele, que el mundo las mata de a poco, en una agonía solo regida por su género.

Hablo por las mujeres trans, que nadie ve llorar, pero traen un río de llanto en el alma. Hoy comienzan a ser aceptadas y entendidas por algunos pocos.

Por las de vida perfecta, marido perfecto, hijos perfectos y que al final es más que pura fachada para Instagram, Facebook, TiKTok u otras apps o redes que nada tienen de malo, excepto cuando se vuelven adictivas.

Por las mujeres que están rotas y les falta alguien.

Por las que se están muriendo, o queriendo morirse, pero siguen levantándose todos los días a sonreír para los demás.

Por las mujeres fuertes, que tienen el alma rota y el espíritu quebrantado y sin fuerzas.
Por esas mujeres que han perdido la esperanza, por las que se sienten derrotadas sin decirlo.

Por aquellas que vieron su vida pasar por la ventana y hoy recién se dan cuenta.

Y hablo por las mujeres que las que subieron al tren equivocado y que al final las dejó tiradas en cualquier estación, esperando un tren que ya pasó para ellas.

Por las que quieren dejar de llorar pero no pueden.
hablo por ellas…todas ellas, por mi madre muerta, por mi hija a la que adoro con locura, por mis nietas, a quienes adoro a la distancia… hablo por todas ellas …por las mujeres que como musas absolutas, caminan mi camino sin exigencias, sin exclusividades de mi parte, porque se ama con la mano abierta para que puedan siempre volar, para esas mujeres que tuve, tengo y que tendré… y especialmente en este momento, hablo por las mujeres afganas de hoy y siempre.