Posted by on Sep 24, 2016 in Novedades | 0 comments

El Tantra no limita la relación sexual al contacto genital, por el contrario, abunda en detalles y preparativos, que si bien varían de una a otra escuela, comparten el objetivo de maximizar la experiencia del orgasmo, a partir de su retardo, como un juego de incitación al placer.

En esta antigua filosofía (sublime para quienes la practican ), hay 5 niveles de la Maithuna, previos a la unión sexual genital. Esto considera que hay niveles de relación en todo el contacto, muy sibarita por cierto.

Nivel mental del sexo tántrico

El “poder del deseo” y su visualización nunca será, suficientemente valorado para quienes no lo practican en la vida diaria. Siempre y cuando el deseo sexual halle reciprocidad en la contraparte, la visualización es capaz de convertir dicho deseo en realidad. Inténtalo, pero no te empeñes si no fuese recíproco, porque en dicho caso, nada lograrás, será en vano.

Nivel de la mirada en el sexo tántrico

A menudo la mirada es la primera forma de penetración. Los mecanismos que desencadena una mirada cargada de erotismo, pueden conducirte al borde del orgasmo. El drishti, es un ejercicio tántrico que se basa en el poder de la mirada para desencadenar la excitación sexual.

Si mantienes la mirada durante el beso y durante la penetración, tus sensaciones se multiplicarán. Si quieres obtener el máximo goce nunca cierres los ojos, son una puerta abierta a sensaciones increíbles, e incluso al orgasmo sin que medie otro tipo de contacto.

Nivel de la palabra en el sexo tántrico

La forma de hablar, el tono de la voz, el tema y las palabras elegidas pueden producir efectos tanto para propiciar como para inhibir el placer. La palabra es fundamental en el contacto sexual tántrico.

Permanecer en silencio durante la relación no es una buena práctica, tampoco romper el silencio de cualquier modo.
Las palabras deben ser un estímulo de la sexualidad, deben promover la excitación y alimentar las fantasías, liberando los instintos.

Nivel de la caricia en el sexo tántrico

El arte de acariciar es una práctica que necesitas ejercitar, prestando atención a los efectos causados por tus caricias. Los intercambios energéticos que se producen con un simple roce pueden hacer las delicias de la otra persona o todo lo contrario.

Ante el desconocimiento de la sensibilidad del otro y hasta tanto aprendas a descubrirlo, la delicadeza es la mejor regla que puedes seguir. En tus manos está una fuente incalculable de felicidad o malestar. Úsala con cuidado y dedicación.

Nivel mental del beso en el sexo tántrico

Los labios y la mucosa bucal reproducen el aspecto y la textura genital. El beso es un mecanismo poderoso para la estimulación sexual, lo que se multiplica cuando se mantiene la mirada.

El beso es un momento de éxtasis fugaz que se puede prolongar tanto cuanto se desee. Increíblemente hay quienes lo han eliminado de sus contactos sexuales, perdiendo de este modo, una fuente inagotable de placer adicional. Es también una característica de evolución, reservada a la especie humana.

Sin embargo, para obtener sensaciones sublimes, debes aprender a hacerlo. Besa con suavidad, explorando los labios del otro, deslizando tus labios sobre los de él o ella, alternando la presión, ejerciendo una suave succión, acariciando con la punta de tu lengua su mucosa bucal. Pero lo más importante es que te entregues al acto de besar, que te sumerjas en el beso y puedas transmitir y recibir del otro, las sensaciones profundas que experimentan sus cuerpos.

A esta altura y si te has ejercitado a conciencia, el placer que habrás obtenido habrá sido tanto, que te sorprenderá que aún no haya habido penetración, aunque puede que no hayas podido evitar el orgasmo. Se de o no el contacto íntimo, no importa, sigue practicando.

Fuente: Innatia